Hace algunos años, mas de los que Ella quisiera recordar, había una niña delgadita y paliducha que andaba con un cojín por todos los rincones de la casa de su abuela, con el dedo metido en al boca siempre meditabunda, pensando en mundos mejores y la manera de escapar del suyo, triste y feo no adecuado para una niña.Ese mundo del que huía era cruel y frió y eran poquísimas las personas de ese mundo en quien ella confiaba y amaba. Una de esas personas era un espigado adolescente hermoso como un príncipe, de sonrisa franca y de caricia suave, de besos tiernos y palabra amable, lo recuerda Ella en una lejana tarde, sentados en el patio interno de la casa de su abuela, conversando de las cosas importantes de la vida, como lo son, la manera de aplastar un gusano en la mata de cerezas o de cómo enterrar una lagartija y que se conserven bien sus huesos para poder examinarla después.
Él acerco su mano a la cara de ella, saco el dedo de la boca y le dijo, sonríe niña, que sonriendo te ves mas bonita su caricia la hizo sonreír, era algo que hacia muy frecuentemente, porque el era simplemente una cajita de amor a repartir, no solo a Ella, sino a todos a quienes conocía…Le llamo la atención que tenia los nudillos de la mano rayados de hilos de sangre fresca aun, como si hubiera golpeado algo o a alguien, Ella le pregunto a que se debía, no le gustaba que su primo estuviera de peleas con sus amigotes y el con una solitaria lagrima en los ojos le dijo…“”…Esta es una cicatriz de tristeza, de dolor, es una cicatriz que no debiera estar allí pero que sufro con gusto, es una cicatriz por defender a una princesita triste de las garras de un dragón que creía mi amigo... y preferiría en vez de esta cicatriz haberme arrancado el corazón si con ello hubiera evitado, la perdida de la sonrisa de la princesa triste…”
Ella, claro no lo entendió, pero el se convirtió en su sombra, hasta que se fue a estudiar lejos de la ciudad y dejo de verlo a menudo, para ese entonces ya Ella, había aprendido a valerse por si misma y a ser la princesa Zaphiro, grande y fuerte.Ella hoy rinde un homenaje al siempre espigado adolescente que ayer perdió la vida en medio de la calle, bajo un fulminante infarto al corazón, en las calientes aceras de una ciudad que no es la suya y donde antes había pedido que lo dejaran allí sembrado el día en que su vida dejase de latir.Un homenaje al primo amigo, al primo hermano... a la sonrisa siempre en una faz hermosa, a la mano amiga siempre tendida para los suyos y los no suyos...Ella, no puede de ninguna manera describir el dolor que siente, es volver al cojín... es volver a los rincones… es sentir su mano suave en la mejilla y escucharle decir sonríe, sonríe mi princesa triste…Hoy a Ella le parece imposible encontrar la sonrisa perdida en el recuerdo doloroso de un ser bueno que ahora es de luz…
Afrodita...:(
sábado, 8 de marzo de 2008
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